Cuaderno de Julien Ricciarelli-BonnalAmazon está cambiando el calendario de las compras navideñas

10 octubre 2026
Julien Ricciarelli-Bonnal

Artículo de Julien Ricciarelli-Bonnal

10 octubre 2026

Lo esencial

Los Prime Big Deal Days de Amazon, celebrados los días 6 y 7 de octubre, contribuyeron a que las ventas online de los minoristas estadounidenses alcanzaran 9.860 millones de dólares en solo dos días. Más significativo aún, más de un tercio de los compradores que participaron en el evento afirmaron haber completado ya al menos la mitad de sus compras navideñas. Amazon ya no se limita a organizar otra gran promoción antes de Navidad: está contribuyendo a adelantar el momento en que comienza la demanda. El Black Friday sigue siendo una cita comercial fundamental, pero está perdiendo progresivamente su condición de verdadero punto de partida de la temporada.

Durante mucho tiempo, el calendario comercial de final de año parecía relativamente sencillo. Las marcas preparaban inventarios y campañas durante el otoño, el Black Friday abría la gran fase promocional y diciembre concentraba la última carrera hacia Navidad. La realidad nunca fue tan ordenada, pero esta estructura proporcionaba a empresas, distribuidores y consumidores una serie de referencias suficientemente sólidas para organizar sus decisiones.

Amazon está modificando poco a poco esa arquitectura. Los Prime Big Deal Days de octubre ya no son simplemente otra promoción situada entre la vuelta a la rutina y el Black Friday. Según Retail Dive, durante los días 6 y 7 de octubre las ventas online de los minoristas estadounidenses alcanzaron 9.860 millones de dólares. No se trata de la facturación de Amazon, una precisión importante que hace el fenómeno aún más interesante: un evento creado por una empresa concreta está condicionando ya el ritmo comercial de una parte mucho más amplia del comercio electrónico estadounidense.

El verdadero poder de Amazon puede estar en decidir cuándo empieza a comprar el mercado

La señal más interesante de esta edición no está únicamente en el volumen de ventas. Más de un tercio de los compradores de Prime Big Deal Days declararon haber completado durante el evento al menos la mitad de sus compras navideñas. Al mismo tiempo, la intención de comprar durante el Black Friday y el Cyber Monday cayó respectivamente cuatro y cinco puntos frente al evento del año anterior. Noviembre no ha dejado de ser importante, pero una parte del presupuesto que antes habría esperado unas semanas está empezando a movilizarse mucho antes.

Esto modifica de forma considerable el equilibrio comercial. Una promoción convencional intenta captar una demanda que ya existe. Amazon está logrando algo más ambicioso: crear una fecha suficientemente importante para adelantar decisiones de compra y obligar al resto del mercado a reaccionar. La mitad de los compradores de Prime Big Deal Days comparó precios con otros distribuidores. Amazon no necesita, por tanto, quedarse con cada transacción para imponer su ritmo. Si consigue que su evento sea el momento en que el consumidor empieza a comparar productos, ofertas y presupuestos en serio, ya ha influido sobre el momento de la compra.

Es una forma de poder de plataforma que suele pasar desapercibida. Las grandes empresas digitales no solo influyen sobre el precio, la distribución o la visibilidad. También pueden organizar el tiempo comercial. Cuando Amazon crea una cita suficientemente fuerte para que Walmart, Target y otros distribuidores adapten sus propias promociones a las mismas fechas, deja de limitarse a participar en el calendario del comercio y empieza a contribuir a definirlo.

El Black Friday no desaparece, pero ya no tiene el monopolio de la urgencia

Sería exagerado anunciar el final del Black Friday. Los consumidores seguirán esperando descuentos importantes en determinadas categorías, noviembre seguirá concentrando un enorme volumen de ventas y la cercanía de Navidad seguirá generando urgencia. Lo que empieza a debilitarse es la idea de que la verdadera temporada de compras navideñas comienza al final de noviembre.

El fenómeno resulta todavía más claro si observamos la evolución general del calendario. Amazon también trasladó a junio su principal Prime Day de 2026, generando otro gran momento de consumo fuera de las fechas comerciales tradicionales. El comercio electrónico depende cada vez menos exclusivamente de celebraciones heredadas y cada vez más de eventos que las propias plataformas son capaces de fabricar, repetir e instalar en los hábitos del consumidor.

Para el comprador, esta multiplicación puede parecer simplemente una sucesión de nuevas oportunidades para conseguir mejores precios. Para las marcas, hace mucho más compleja la planificación. Una promoción de octubre puede captar hoy una compra prevista inicialmente para Navidad, mientras que una empresa que espera hasta noviembre puede descubrir que parte del presupuesto de sus clientes ya se ha gastado. El calendario deja entonces de ser únicamente un asunto de comunicación. Pasa a formar parte de la estrategia comercial.

Preparar la Navidad en noviembre empieza a ser demasiado tarde

La primera consecuencia afecta al inventario. Si una parte significativa de la demanda navideña aparece ya en octubre, los productos deben estar disponibles antes, las previsiones tienen que incorporar nuevos picos y la logística debe soportar varias oleadas comerciales consecutivas. Una empresa puede ejecutar perfectamente su Black Friday y, aun así, perder una parte importante de la temporada porque sus clientes comenzaron a comprar seis semanas antes de lo previsto.

Lo mismo ocurre con la inversión publicitaria, el CRM, los contenidos y los lanzamientos. Campañas que antes servían para preparar progresivamente la compra pueden necesitar ahora capacidad de conversión mucho antes. Las empresas también tienen que decidir en qué momentos merece la pena ofrecer descuentos sin sacrificar el margen durante todo el trimestre. Ahí es donde el calendario se convierte en una cuestión de estrategia de marketing: elegir cuándo competir puede ser tan importante como elegir el mensaje, el canal o la promoción.

Además, las empresas deberán interpretar de otra forma sus resultados. Un Black Friday menos brillante no significará necesariamente que la demanda haya desaparecido si una parte de las compras se realizó en octubre. Del mismo modo, un resultado extraordinario durante una campaña anticipada puede esconder simplemente compras que se habrían producido unas semanas más tarde. Como ocurre cuando un cliente potencial pide un presupuesto sin que eso signifique necesariamente que esté preparado para comprar, una señal comercial aislada nunca explica por sí sola el comportamiento completo de la demanda.

Empezar antes no significa vivir tres meses de promociones

El principal riesgo consiste en sacar una conclusión demasiado simple: si la temporada empieza antes, todas las marcas deberían empezar a aplicar descuentos desde octubre. Una respuesta así podría terminar enseñando al consumidor que el precio normal casi nunca merece ser pagado. Cuantas más promociones se acumulan, más fácil resulta posponer la compra esperando la siguiente.

Por eso la cuestión estratégica no consiste en adelantar Navidad lo máximo posible, sino en entender cómo los clientes están distribuyendo ahora sus compras durante una ventana mucho más larga. Algunas marcas podrán beneficiarse de una presencia agresiva en octubre. Otras preferirán reservar sus ofertas más importantes para noviembre. Las empresas premium pueden incluso concluir que mantenerse fuera de determinadas campañas protege mejor su posicionamiento y sus márgenes.

La respuesta dependerá de la categoría, el nivel de margen, el posicionamiento de la marca y la sensibilidad real de sus clientes al precio. Participar en todos los eventos puede generar ventas, pero también puede debilitar progresivamente la capacidad de vender fuera de promoción. La existencia de más momentos comerciales no obliga a utilizarlos todos.

La Navidad se está convirtiendo en un corredor comercial continuo

Black Friday, Cyber Monday y Navidad seguirán existiendo, pero cada vez forman más parte de una misma temporada extendida cuyas fronteras son menos claras. Un consumidor puede empezar sus regalos en octubre, completar buena parte de sus compras en noviembre y terminar en diciembre, cambiando de plataforma o de distribuidor según las oportunidades.

Las empresas tendrán que pensar esta temporada como un recorrido completo y no como una sucesión de campañas independientes. Deberán decidir cuándo generar interés, cuándo provocar la compra, cuándo defender el margen y cuándo aceptar que parte de la demanda ya se ha adelantado. El éxito comercial dependerá menos de ganar un único fin de semana y más de gestionar con coherencia todo el periodo.

La verdadera proeza de Amazon no consiste únicamente en haber organizado una promoción de éxito. Los Prime Big Deal Days no son importantes porque los primeros días de octubre tuvieran de forma natural un valor comercial especial. Lo son porque Amazon ha conseguido convertirlos en una cita para millones de consumidores y obligar progresivamente al resto del mercado a organizarse alrededor de ella.

La próxima gran batalla navideña no se jugará únicamente en el precio, las promociones o la visibilidad. También se jugará sobre algo que durante mucho tiempo parecía inamovible: el momento en que los clientes deciden comprar.

Si los cambios en el comportamiento de sus clientes obligan a su empresa a revisar su calendario, su posicionamiento o sus prioridades comerciales, podemos hablar de ello.

Escrito por Julien Ricciarelli-Bonnal

10 octubre 2026

23 Av. René Coty, 75014 Paris (France)
(+33) 09 72 19 21 58
info@ricciarelli.eu

Síganos:

PONERSE EN CONTACTO

¿Un proyecto? ¿Una idea en mente? ¿Ganas de avanzar? ¡Estamos aquí!

Copyright © Ricciarelli Partners 2025